Textosencrisálida

domingo, 20 de marzo de 2022

Una vez más





Una vez más

Aquel fatídico 24 de febrero de 2022 Yuriy miró incrédulo la televisión. Al principio pensó que la mascletá empezaba este año antes, me dijo, para recuperar el tiempo perdido por estos dos años de Covid 19. Necesitó varios días de mirar sin pestañear los telediarios para comprender que no eran noticias falsas, sino que la guerra en Ucrania es una realidad mucho más cruel que cuando él se peleaba, allá en su tierra natal, con su hermano por un trozo más de pan.

Llegó a nuestra casa en Valencia por primera vez cuando tenía seis años, fruto de un programa para vacaciones de niños que habían sufrido el desastre nuclear de Chernóbil. Venía todos los veranos hasta que murió su padre y mi hijo Jaume, con permiso de la madre, asumió un acogimiento transitorio. Hoy el muchacho ya es mayor de edad y hace un año que decidió vivir de modo permanente en España. A Yuriy le ha costado mucho superar las secuelas de la radioactividad, de hecho, su salud física es frágil e intelectualmente arrastra un retraso madurativo de un par de años por detrás de su edad cronológica. Sin embargo, estos días parece que haya madurado de golpe: quería marcharse de inmediato para defender a su país.

  Nos costó frenarlo y que reflexionase sobre la mejor forma de ayudar a su gente. Mi hijo, que es médico, ha decidido acompañarlo hasta la frontera de Ucrania con Polonia. Allí se han unido a una organización humanitaria. Hoy me han enviado un wasap, posan sonrientes junto a la ambulancia en la que han subido a varias mujeres y numerosos niños, entre ellos dos hermanos de Yuriy. Me han saludado con la mano y él, satisfecho y sonriente, me ha dicho que están deseando conocer a su abuela española.

Su madre se ha quedado con el hijo mayor para luchar por su país. Sé que no habrá sido una decisión fácil. Tampoco para los niños abandonarla. Se me pone la carne de gallina solo de pensar en tantas familias que han tenido que separarse para no ver sufrir o incluso morir a sus hijos.

Yo soñaba con tener nietos, ahora me da un poco de miedo no saber estar a la altura, aunque tengo mucha ilusión. Por de pronto, me he descargado un traductor, de momento me las tengo que arreglar sola porque Jaume y Yuriy volverán cuantas veces puedan para ayudar a los que huyen despavoridos, una vez más, de la injusticia y de la barbarie de politicos que no saben gobernar.  


 

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