Textosencrisálida

jueves, 18 de diciembre de 2014

IV Concurso "Si las imágenes pudieran leerse" Club de los grandes soñadores







Vuela, vuela mariposa 


Te posas en el piano,
bella irisada
y tu suave aleteo
produce dulce melodía.
Admiro sigilosa
la pintura delicada
de tus alas extendidas.
¡Magnífica naturaleza,
quién pudiera tener
la dicha del vuelo!
Un tenue roce
te hace revolotear indecisa.
Yo te apremio.
Vuela, vuela, mariposa;
no te detengas.
Surca horizontes y mares,
llega a países deshumanizados,
hasta lugares inhóspitos.
Alivia barrotes reales,
abre cárceles internas.
Lleva a los hombres desgraciados
una visión de esperanza,
dadles una razón para la vida.
¡Oh tú, metáfora de libertad!
               
                               Autora: Ana Lozano 

                                             


Mi trofeo es el libro:"Salón de belleza" del autor mexicano Mario Bellatín






jueves, 11 de diciembre de 2014

El invasor

EL INVASOR

Lo odio, lo odio con todas mis ganas. Un día, de súbito, llamó a mi puerta, se instaló en mi vida y desde entonces se ha querido hacer íntimo, me acompaña cada día.

Es una relación unívoca, yo no lo acepto, aunque sé que estoy condenada a vivir con él. Me tiene acobardada, atemorizada, invade mi espacio e invalida mi autonomía.

Sé que llama a otras muchas puertas y que se instala a la fuerza. Es un invasor que arrasa con todo y al que no le importa a quién avasalle, ni el género, ni la edad, ni la condición de su víctima. Todas le son apetecibles por igual, aunque en unas se ceba más que en otras. Se dice que su avaricia ha llegado a tal extremo que incluso no duda en matar con tal de conseguir su objetivo y adueñarse por completo del cuerpo deseado.

En ocasiones logro aplacarlo. Durante el día es más tímido y pretende ocultarse, aunque yo noto su velada presencia. Me hace disimular ante la gente. Su compañía resulta tan horrible que todos lo evitan.
Cuando se muestra en demasía, consigue que los demás sólo de lejos te ofrezcan su conmiseración,
te hagan un círculo, te aparten y nos dejen a solas.
Por la noche me obliga a acostarme con él, me amarra fuertemente y un agitado sueño nos mantiene íntimamente abrazados.

Sólo logro aplacarlo si sistemáticamente le doy una dosis, hasta ahora medida, de sus drogas habituales. Entonces cae en un ligero sopor, por un tiempo se adormece y por unas horas puedo hacer mi vida. Es un viejo caprichoso y renqueante del que siempre hay que estar pendiente para que no empeore y caiga.

Es tal la dependencia que no me deja subir ni bajar las escaleras, ni dar largos paseos, ni bailar. Le gusta atenazarme e impedirme que me mueva con soltura. No sé de dónde procede, pero sí qué pretende.

Lo malo es que no logro echarlo, se encuentra tan a gusto que no creo que nunca me abandone.
He recurrido a hechiceros y magos de la medicina para que hagan sus exorcismos. Sé que, a veces, en casos difíciles, obtienen resultados extraordinarios y el enfermo asombrado ve como en pocos días o meses el dolor los abandona para siempre, o al menos una temporada.

En otros, como el mío, el esfuerzo ha sido nulo. Su causa es de origen desconocido. Se ha hecho crónico, renuente. Me ha tomado querencia, se ha instalado en mi casa como un huésped molesto, como un parásito feliz.

Me ha dicho que no me haga ilusiones, que piensa acompañarme de por vida.