La Maja
Antaño
constituyó un canon de belleza y aún hoy multitud de hombres la contemplaban
como una fantasía erótica, incluso otros como una inversión inalcanzable. El
caballero de la mano en el pecho y otros muchos personajes ilustres se codeaban
con ella. Todos la llamaban La Maja y a
menudo la comparaban con sus amigas Las tres gracias y con más de una famosa venus
y, hasta en sus horas de tedio, jugaba al escondite con Las Meninas. Sin
embargo, no se sentía feliz. Esta tarde el conservador del museo se dejó la puerta
abierta y ella no ha dudado en escapar, estaba harta de ser una naturaleza muerta.

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